“La muerte en colores”: Entre el laberinto borgiano y el oscuro reflejo de la tecnología
Por Alfredo Gutiérrez Fuentes

Como un puente que une dos ciudades dispares, donde en una habita la literatura fantástica y en la otra las distopíastecnológicas, aparece “La muerte en colores” (2023) de Carlos Rendón, una colección de cuentos que fácilmente rememora las obsesiones de Borges y las inquietudes recientes de la serie británica Black Mirror.
Este escritor antofagastino nos presenta una obra que se conduce con suaves pasos aterradores por el espanto de la historia local, la crítica social y la tecnológica, destacando en cada uno de sus relatos, la construcción de un universo particular y reconocible para los nacidos en la Perla del Norte, donde además de lo onírico y lo simbólico, centellea una evocación por la tradición literaria, que coquetea fuertemente con el surrealismo y como decíamos, con el aspecto más duro del mundo de Borges.
El título del libro ya nos sugiere una paradoja: la muerte y los colores. No importan los avances tecnológicos, nadie ha vuelto para contarnos lo que pasa una vez que dejamos de existir. Con el estallido de la inteligencia artificial, puede que se aperture un portal hacia esos paradigmas que nos mantienen en la oscuridad del conocimiento, pero por ahora, no veo colores.
Puede ser que Rendón pertenezca a una generación de escritores que vengan a revitalizar el terror en Chile, como Jesús Diamantino o Ignacio Fritz. Aunque quizás se descuelgue de esta temática al vislumbrarse en sus relatos un tinte de denuncia social, pues acá podemos ver una violencia soterrada, el castigo del padre ausente. También reconocemos una especie de nostalgia de un futuro que se nos escapa de las manos.
Comentaba que en “La muerte en colores” se implora por el deseo de que la tecnología no sea un monstruo siniestro,una aberración de la que debamos huir, como ocurre ciertamente para los creadores de la serie televisiva Black Mirror, donde la suma de nuestros actos, descorren la cortina para ver un espejo deformante de la condición humana el reflejo hipnótico del mal representados bits.
Esta no es solo una colección de cuentos; es un artefacto literario que interroga nuestro presente. Rendón demuestra que lo fantástico y lo distópico no son géneros escapistas, sino herramientas para diseccionar la realidad y su libro funciona como una advertencia: incluso los colores más centelleantes pueden encubrir las peores sombras.