Héctor Abad Faciolince y La literatura como memoria y duelo
Por Alfredo Gutiérrez Fuentes
@alfredogfuentes
15/05/25

La primera vez que escuché el nombre de Héctor Abad fue en un episodio del podcast “Tú Hipócrita lector”, de Radio Pauta. Era uno de esos días en que caminaba por Antofagasta con los audífonos puestos, distraído entre el ruido de nuestra ciudad y las voces que hablaban de literatura. El azar me llevó a encontrar uno de sus libros en una librería local, unos días después y por alguna razón, no hice ninguna relación entre el texto del autor colombiano y el programa que había escuchado.
Semanas después, ya con el texto leído, todo conectó, así que me fui a la biblioteca regional de Antofagasta, donde encontré varias obras de Abad, entre ellas, “El olvido que seremos” (2006) libro que es mucho más que una memoria, es un acto de amor filial y una crónica de esa Colombia embetunada de sangre y de narcotráfico. O sea,como una catarsis simbólica.
No sé si Abad ha estado alguna vez en Chile, pero su literatura sí. Hay algo en su manera de escribir sobre el duelo que me recuerda Roberto Bolaño o Alejandro Zambra. Además, Chile conoce bien las heridas que dejan la impunidad y el silencio, y en ese sentido, la obra de Abad resuena aquí con una fuerza especial.
Si hay interés por su obra, la Biblioteca Regional de Antofagasta cuenta con varios de sus libros como “el olvido que seremos”, “traiciones de la memoria” y “la oculta”. Me gusta pensar que desde regiones tenemos literatura universal y me gusta saber que está a la mano de todos quienes deseen entrar, particularmente y sin decepción, al entramado mundo de las pesadillas latinoamericanas.
Creo que a veces un podcast o una recomendación casual, pueden cambiar la manera en que leemos o creemos que leemos la vida misma. Desde el episodio sobre Héctor Abad, el autor se me volvió bastante cercano, pensando que su literatura puede causar dolor, pero también sanación.