Día del orgullo Geek: “Creadores de contenido ñoño, gracias por tanto”

Javiera González R. Supervisora y redactora creativa Grupo Raya

25/05/22

A estas alturas del 2022, espero poder decir (y no equivocarme) que sobrevivimos a la debacle pandémica. El escenario postapocalíptico es efectivamente desolador. Como en “The Last Of Us”, “Evangelion”, “Doce Monos” o “Akira”, la humanidad sufrió un golpe duro y no volverá a ser la misma.

Si hay algo positivo que me llevo de esos días negros de encierro, son las joyas de contenido que descubrí durante todas las horas de internet que me serví como si no hubiera mañana. Doy gracias a las y los cineastas, músicos, animadores, escritores, creadores de videojuegos y artistas en general, por darle sentido a mis días y salvarme la vida.

En particular estoy profundamente agradecida a esa gente ñoña y sencilla que, sentí, estuvo codo a codo conmigo en mis peores momentos. Youtubers, podcasters, tiktokers, dibujantes de webtoons, escritores de fanfics, creadoras de ASMR, patreons de los más variados temas, emprendedoras de repostería Kpoper, o streamers que acompañé de forma anónima, viéndoles jugar cada cosa más random. Gente con intereses de nicho que constantemente está en búsqueda de pares con las mismas aficiones, para hypearse juntos. Gente autodidacta y apasionada que comparte sin miedo su voz y sus creaciones en el intimidante mar de internet.

La cercanía se sintió real, casi palpable con varios de ellos.

Los fui descubriendo por medio de una ilustración, un video-ensayo, un cosplay, un web-cómic, o algún otro contenido que me conmoviera de forma especial. En cierto modo eran creaciones que me ayudaban y motivaban justamente por ser hechas por alguien como yo: alguien encerrado en su casa, sin nada más que un computador y las ganas de hacer cosas.

Y lo mejor, cuando buscabas a la persona detrás de la obra, estaba allí, subiendo video-blogs sobre sus reflexiones más profundas, atreviéndose a ser vulnerables en público o simplemente compartiendo sus descubrimientos y pequeñas alegrías cotidianas en historias de Instagram. 

Quiero creer que internet es un lugar donde cada día hay más espacios seguros donde comunidades ñoñas (geeks, frikis, otakus, etc.) pueden encontrarse, compartir conocimientos, celebrarse, contenerse, o apoyarse económicamente.

Como suele pasar en este mundo hiperconectado, la responsabilidad queda en todos y en cada uno.

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